Dispositivos protectores de los oídos
(Hearing Protection Devices)

 

El mundo actual está lleno de ruidos y la excesiva exposición a ellos en el lugar de trabajo podría ser causa de la pérdida permanente de audición. Para proteger a los empleados, los empleadores deben realizar estudios de sonido, controlar la exposición al ruido, inscribir a los empleados afectados en un programa de conservación de la audición y proporcionar protección para los oídos.

Los dispositivos protectores de los oídos (HPD, según sus siglas en inglés), tales como orejeras o tapones, pueden resultar efectivos en entornos laborales ruidosos. Sin embargo, los dispositivos protectores de los oídos solamente son eficaces si su tamaño y forma se adaptan bien a los oídos del usuario. Las dos categorías comunes de HPD son los tapones y las orejeras.

Existen varios tipos comunes de dispositivos protectores de los oídos:

    • Tapones de espuma que adoptan la forma del oído del usuario. Un mismo tamaño es apropiado para la mayoría de las personas.
    • Tapones de plástico flexible premoldeados. Se suelen vender en diferentes tamaños y deben seleccionarse de modo que se ajusten lo mejor posible a cada oído.
    • Dispositivos semiaurales, o capuchones de canal, compuestos de unas puntas flexibles situadas en una banda de poco peso para la cabeza. Prestan menos protección que los tapones o las orejeras, pero pueden resultar adecuados para su uso intermitente.
    • Orejeras rígidas con almohadillas de plástico suave que se ciernen herméticamente alrededor de los oídos.

Los tapones de espuma que adoptan la forma del oído deben estrecharse y comprimirse con los dedos antes de introducirlos en el canal auditivo. Una vez colocado, el tapón se expande hasta ocupar el canal auditivo en su totalidad y reducir la transmisión de ruido hacia el interior del oído. Si se introduce de modo incorrecto, el tapón de espuma protegerá mucho menos contra el ruido.

Para que el tapón de espuma adopte la forma óptima:

1. Con las manos limpias, presionar y comprimir el tapón hasta convertirlo en un cilindro muy fino.

2. Con una mano, jalar ligeramente la parte superior del oído hacia arriba y hacia afuera, mientras que, con la otra mano, se introduce un tapón en el canal auditivo.

3. Una vez colocados, sujetar los tapones con la yema de un dedo durante unos momentos para asegurarse de que el tapón se expanda en el canal auditivo sin que se salga del oído. En un entorno ruidoso, deberá notarse la reducción del nivel de sonido percibido a medida que se expande el tapón.

4. Hacer que un compañero revise visualmente el tapón.

Si la mitad o una parte mayor del tapón sobresale del canal auditivo, no se ha producido una buena adaptación y éste no proporcionará la protección adecuada.

Para que las orejeras se ajusten bien:

1.   Ajustar la banda de la cabeza de modo que se acomode bien y que las almohadillas ejerzan presión uniforme alrededor de los oídos.

2.   No permita que las almohadillas atrapen el cabello o, de lo contrario, no se producirá un ajuste hermético.

3.   Las orejeras deben cubrir los oídos completamente.

Los empleados pueden expresar inquietud acerca de la posibilidad de que los HPD, en especial los tapones, causen infecciones de oído. Como precaución contra ello, el usuario debe asegurarse de que los HPD se mantengan en condiciones higiénicas. Es preciso que las manos estén limpias antes de comprimir los tapones de espuma. De ser factible, se deberán tirar a la basura los tapones desechables después de un solo uso. Si se vuelven a usar, los tapones deberán lavarse en agua caliente y jabón, y dejar que se sequen completamente antes de volverse a usar.

En muchos lugares de trabajo no es posible mantener las manos limpias. Los tapones preformados vienen a menudo con un pequeño manguito de plástico en el extremo exterior. Este tipo de tapón permite la inserción y extracción del tapón sin tocar la parte que penetra en el oído.

La posibilidad de infección a causa de las orejeras de oídos es inferior a la de los tapones. Sin embargo, las almohadillas de las orejeras deben limpiarse o lavarse con regularidad. Los trabajadores que contraigan infecciones de oído varias veces deberán usar orejeras. Los trabajadores deberán informar a su empleador acerca de los mejores HPD para ellos; su opinión debe tenerse en cuenta a la hora de comprar los HPD. Si los empleados y empleadores colaboran a la hora de seleccionar los HPD, aumentarán las posibilidades de que se usen estos dispositivos cuando sean necesarios para proteger a su usuario contra la pérdida de audición.